
En el marco de los festejos por el 9 de Julio, el nuevo director del Museo Nacional, Javier Vázquez, reflexiona sobre la fecha patria y el trabajo de los profesionales que hacen posible el funcionamiento de este emblemático espacio.
Durante el 9 de Julio todas las miradas del país se posan sobre Tucumán. La Casa Histórica Museo Nacional de la Independencia se convierte en el escenario central de la memoria nacional y miles de personas la recorren para reencontrarse con uno de los momentos fundacionales de la Argentina.
Sin embargo, detrás de ese símbolo existe un trabajo silencioso que se sostiene durante todo el año. Restauradores, investigadores, conservadores, bibliotecarios, guías, personal administrativo y de mantenimiento forman parte de un equipo que cuida el patrimonio y construye diariamente el relato que reciben los visitantes.
En esta entrevista con Marca Tucumán, el director del museo, Javier Vázquez, quien trabaja en la Casa Histórica desde hace 18 años, cuenta cómo es el trabajo colectivo, los desafíos de conducir una institución de referencia nacional y la vigencia de los valores que representa la Casa Histórica.
—¿Qué significa asumir la dirección de este museo emblemático?
Es una enorme satisfacción. Era un deseo que tenía desde hacía muchos años. Trabajo en el museo desde hace 18 años y me preparé para este desafío. Soy licenciado en Artes, gestor cultural y siempre me interesó el diseño de políticas culturales. Dirigir una institución de esta envergadura representa una enorme responsabilidad y también un orgullo.
—Muchas personas conocen la Casa Histórica, pero no saben cómo funciona, ¿cómo está organizado el trabajo para sostener al museo?
Es importante hacer una distinción. Esta es una casa que, además, es un Monumento Nacional. Yo dirijo el museo, cuya misión es comunicar el enorme símbolo que representa este lugar: aquí se declaró la Independencia argentina. Esa tarea implica investigación, conservación, educación, comunicación y muchísimas otras funciones que se desarrollan todos los días.
—¿Quiénes hacen posible ese trabajo cotidiano?
El museo está integrado por 36 personas. Tenemos equipos altamente profesionalizados y prácticamente todas las áreas específicas que requiere un museo de estas características: investigación, conservación, restauración, registro documental, biblioteca, comunicación, educación, administración y mantenimiento. Contamos con profesionales formados en la Universidad Nacional de Tucumán y también con personal técnico altamente capacitado.
—Además, del 9 de Julio, ¿qué otras actividades se desarrollan en el museo?
El mes de Julio es nuestro momento más importante, pero también trabajamos intensamente en las conmemoraciones de la Batalla de Tucumán, la Noche de los Museos y distintas efemérides vinculadas con Belgrano, San Martín, Güemes o Juana Azurduy. Nuestros principales ejes narrativos son la Revolución, la Guerra de la Independencia y la propia historia de la Casa Histórica como monumento.
—¿Qué rol cumplen las distintas áreas del museo?
Cada una tiene una función específica. Hay equipos dedicados exclusivamente a la restauración del patrimonio, otros al registro y documentación, al mantenimiento del edificio, a la administración, a la educación, a la investigación y a la comunicación. Todo funciona de manera articulada para garantizar que el patrimonio se conserve y que el conocimiento llegue al público de la mejor manera posible.
—¿Qué patrimonio resguarda la institución?
Tenemos tres grandes cuerpos patrimoniales: objetos, documentos y biblioteca. Conservamos alrededor de 900 piezas, además de una importante fototeca, documentación histórica y una biblioteca especializada que posee uno de los acervos más importantes del país sobre la Independencia argentina. Todo ese patrimonio requiere un trabajo permanente de conservación. Contamos con reservas técnicas equipadas con tecnología para controlar temperatura y humedad, además de equipos especializados que monitorean diariamente el estado de cada pieza.
—¿Cómo trabajan para acercar esa historia a las nuevas generaciones?
Hemos actualizado la narrativa del museo incorporando tecnología, recursos accesibles y nuevos modos de interpretación. Queremos que cualquier persona pueda comprender el contenido, desde un niño hasta un investigador. Nuestros guías y mediadores también cumplen un papel fundamental para que esa experiencia sea cercana, inclusiva y significativa para todos.
—En tu opinión, ¿Qué sentimientos provoca la Casa Histórica en los visitantes?
La emoción sigue estando intacta. Lo que conmueve es el símbolo. La Casa Histórica representa mucho más que un edificio: representa el acuerdo social y político alcanzado por 29 congresales en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia para declarar la Independencia y comenzar a construir el país que conocemos hoy.